(Versión criolla)

Los que trabajan con él son testigos de sus habilidades para estirar todo lo que le pongan por delante. Puede ser el tiempo, que casi siempre, en sus legendarias sesiones de trabajo, parece que no tuviera fin.

También lo hace con el presupuesto de cualquier ente gubernamental, con los consejos comunales, y eso sin hablar de sus influencias, e incluso de sus amigos, para que todo le salga bien. Ni siquiera sus adversarios se salvan de este poderoso superhéroe. Dondequiera que estén, su larga mano los persigue para llamarlos al orden.

Unas gotas de valeriana para nuestro primer fantástico, al que sólo le falta estirar su período presidencial para ingresar al salón de la fama como nuestro hombre elástico.

A diferencia del anterior ella sólo se hace visible cuando les conviene. El resto del tiempo sólo se presiente su existencia.

Una de sus apariciones famosas la hizo en Venezuela siendo catalogada como el arma secreta de la diplomacia colombiana. Otra fue en el Caribe, consiguiendo votos para que su jefe fuera secretario de la OEA. Una más cuando se dejó ver en el tarjetón como aspirante a mamá nuestra.

Nadie la ha vuelto a ver desde entonces, aun cuando según la comadre con la que peleó hace poco, anda en Madrid dedicada al clientelismo. Es tiempo de poner la cara, mujer invisible.

(próxima entrega, los restantes fantásticos)